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Vuelve la Agenda Taurina a nuestra web. Y lo hace con un festejo tradicional dónde los haya, El toro Jubilo, que se celebra en Medinaceli (Soria). Es el único toro de fuego que se celebra en Castilla y León amparado en el reconocimiento de "festejo taurino tradicional" que desde 2002 le otorgó el Gobierno Regional. Detrás de este festejo
se descubre una tradición milenaria que, según antropólogos como Julio Caro
Baroja, tendría sus raíces en ritos celtibéricos.
Para que conozcáis al detalle este festejo, su historia, y todo lo que le rodea os trascribimos el artículo Publicado en Soria 7 Días, el 13 de noviembre de 1993
.
 

CORNAMENTA DE FUEGO EN MEDINACELI: EL TORO JUBILO

Esta noche se remueve el alma colectiva del pueblo soriano en la Plaza Mayor de Medinaceli a partir de las 23.30 horas. Esta es la noche del único toro de fuego que hay en Castilla: el Toro Jubilo de Medinaceli.

Su cornamenta lunar y femenina se complementará, durante poco más de media hora, con el fuego masculino y solar en una singular conjunción de opuestos que descubre el simbolismo yin-yang del toro, materialización del arquetipo más viejo y profundo, al mismo tiempo, del Inconsciente Colectivo de esta "piel de toro" que es España, como así la definiera Estrabón. Leyendas fantasiosas sobre las reliquias de cinco mártires conocidas como Cuerpos Santos se suman a este ritual táurico tan arcaico y sugestivo como La Barrosa de Abejar, los Sanjuanes sorianos o el Toro del Santo Cristo de Deza.

El Toro Jubilo (de sacrificio jubilar y jubileo, no de júbilo) se encuadra etnográficamente con el grupo de armazones que simulan toros de fuego (encohetados o albardados de cohetes) y los toros embolados de las cuencas del Jiloca, Guadalaviar o Turia, así como los embolados de la cuenca aragonesa del Jalón (Zaragoza) y de algunas poblaciones de Teruel, denominados jubilo. Igualmente hay que compararlo -y de forma muy especial- con los zezensukos y zezengorris vascos, como ha reiterado Antonio Ruiz Vega siguiendo a Violet Alford, Elizabeth Chesley Baity y Julio Caro Baroja.

Para este último el Toro Jubilo no tiene nada que ver con el culto de los Cuerpos Santos ya que es mucho anterior, por mucho que los medinenses los vinculen estrechamente en sus leyendas. Del mismo parecer son los investigadores citados. Las reliquias de los Cuerpos Santos -que Caro Baroja califica de dudosas - se encontraron el 4 de junio de 1581, según Antonio Dauder. El Obispo Minguella -que no cita en ninguna ocasión al Toro Jubilo- afirma que la festividad de los Cuerpos Santos comenzó a celebrarse el 13 de noviembre de 1610. El voto del Cabildo, Colegiata y villa fue en 1627 y el traslado de las reliquias ocurriría el 15 de octubre de 1629, según dicho prelado.

 
 
Foto: Plaza Mayor de Medinaceli fuente:hotelduquemedinaceli.com

El Padre Marcelo del Espíritu Santo, trinitario descalzo, publicó en 1668 su libro Vida y martirio de los cinco santos mártires Arcadio, Provo, Pascual, Eutiquiano y Pablito, donde reafirmó que estos mártires eran naturales de Salamanca , libro que sirvió para que la capital charra los adoptase y les diera un culto que recibió la autorización papal en 1743, dos años antes de obtenerla la diócesis de Sigüenza a la que pertenecía Medinaceli.
Paganismo del Toro Jubilo

Hay constancia documental en el Archivo de los Duques de Medinaceli de la celebración del Toro Jubilo el 29 de septiembre de 1559 para que lo vieran desde el balcón central del Palacio Ducal el rey Felipe III y su esposa tras su "luna de miel": "Se encendieron muchas luminarias y se corrió un toro con husillos de fuego en los cuernos". Igualmente existen documentos en dicho Archivo que hablan de otras dos celebraciones el 3 de agosto de 1568 y el 29 de mayo de 1598.

El Toro Jubilo se festejaba por entonces varias veces al año para gozo y disfrute de personajes ilustres y tal vez a finales del XVIII o comienzos del XIX se traspasó su celebración ritual a la noche del 13 de noviembre.

Elizabeth Chesley Baity constató en la década de los sesenta el paralelismo etnográfico existente entre el Toro Jubilo de Medinaceli y los diversos rituales ígneos táuricos de tribus ya desaparecidas en el norte de Africa y los que aún se daban en Grecia y la India, concretamente entre los anasteriades de Ayia Eleni, en la Macedonia griega, y entre los soari de Chota Nagpur, cerca de Sherria, en la India; enclaves en los que además pasan descalzos sobre ascuas ardientes, como en San Pedro Manrique, por lo que Baity sospechaba que antiguamente también existía un toro de fuego en la localidad sampedrana soriana.

 

Para esta antropóloga norteamericana el ritual del Toro Jubilo de Medinaceli tiene un probable origen pre-céltico de sustrato vasco, hipótesis que Julio Caro Baroja tampoco desdeñaría en acoger, muy seguramente. Baity sostiene que el toro se fuego era un rito sagrado durante la Edad del Bronce en los equinoccios de la primavera y en los solsticios, sobre todo en el verano, por lo que coincide con la astrológica Era de Tauro e insiste en que no se han encontrado datos etnográficos de este ritual entre los pueblos célticos, aunque tampoco excluye terminantemente dicha probabilidad.

Los zezensukos y zezengorris vascos, en contra de las tésis de Baity y Caro Baroja, pueden tener un origen castellano -soriano para ser más preciso- si fuese cierto la hipótesis defendida en este sentido por Violet Alford en los años treinta y que recogió Baity en su tesis doctoral.

El Toro Jubilo

El etnógrafo y musicólogo judío norteamericano Kurt Schindler recopiló algunas canciones tradicionales de Medinaceli entre las que se encuentran tres relacionadas con el Toro Jubilo, del que cuenta que ya había sido prohibido por el Gobierno en varias ocasiones; prohibición que volvería a darse entre 1962 y 1977 por denuncia de la Sociedad Protectora de Animales, aunque los medinenses lo siguieron celebrando de madrugada a espaldas de la Guardia Civil.

La descripción dada por Schindler sobre el ritual nos sirve, a grandes rasgos, actualmente: "El Toro Jubilo se corre a las 10 de la noche, y se cree que es una sobrevivencia de la guerra antigua cuando se soltaban toros de fuego para ahuyentar al enemigo.
Se ponen muchas hogueras en la plaza y cuando ya todas están ardiendo, se suelta el toro, también ardiendo, y la pez que va derramando de las astas mientras que el toro corre, va dejando pequeñas lucecitas por el suelo.

Foto: Pilón de embolar fuente:picasaweb.google.com/alrededordeltoro
 

La gente ve el espectáculo desde las ventanas, balcones y barreras, y hay mozos que salen a torear al toro. Antes de embolar al toro, le ponen una capa de barro, a fin de que no sufra las quemaduras, y después le atan a los cuernos unas barras de hierro donde va envuelta estopa impregnada de pez y de aguarrás. Lo atan a un palo y un individuo encargado de cortar la cuerda va diciendo:

"Que corto la cuerda, a la una,
Que corto, a las dos,
Que corto, a las tres."

Y entonces lo suelta. Este aviso es para que la gente se retire de la plaza. Al mismo tiempo se lanzan cohetes. El toro corre hasta que se le termina la estopa. Le retiran después al toril y al día siguiente le matan. El toro se adquiere por suscripción popular, y la carne se reparte por suerte entre los suscriptores."

A esta descripción hay que hacer varias puntualizaciones. Desde el 10 de noviembre de 1979 el Toro Jubilo se celebra en la noche más próxima al 13 de noviembre. No se le torea.., se le incita bravuconamente. Las hogueras que iluminan el cercado táurico de la Plaza Mayor son cinco, una por cada santo patrón. Ya no se tiran cohetes ni se sacrifica al astado, puesto que incluso uno de ellos ha llegado a repetir por tres años consecutivos como protagonista principal del rito, lo que evidencia, por otra parte que es incruento y que el embarrado que se le da antes de que se quemen las puntas emboladas de las astas artificiales impide que se queme. Asimismo desde hace años es tradición compartir una caldereta con carne de vaquillas al sábado siguiente a la celebración del Toro Jubilo. Las tres estrofas del corte de la cuerda tampoco

Una de las canciones populares de finales de los años veinte y escrita fielmente por Schindler tenía el siguiente texto : "Dicen que vienen los toros por la puerta de Portillo. Dicen que los va a matar el sobrino "Lagartijo". Que salga el toro, que soy torero, puesto en la plaza no tengo miedo. Ven aquí, torito, ven aquí galán, que soy el torero que te va a matar. Salen los banderilleros con un par de banderillas y el sobrino de "Frascuelo" se las hinca en las rodillas. Sale el primer toro y empieza a correr. Si no es por su tío se deja coger".

La Puerta del Portillo-Puerta del Diablo es el arco triunfal romano, según Nicolás Rabal, autor que también da referencia sobre la existencia de una Soldadesca parecida a la de los Heros de Soria en el día de San Saturio y que se celebraba en Medinaceli el 11 de noviembre a finales del siglo pasado. Esta Soldadesca disparaba salvas y luego, puestos en escuadra, mataban al toro.

Cuerpos Santos

Kurt Schindler recogió también una canción vinculada a la festividad de los Cuerpos Santos titulada La procesión de la Mora, que se cantaba a las 4 de la mañana del día 13 a finales de la década de los veinte por las monjas del convento de San Román y que "antiguamente lo cantaba el pueblo en procesión". El texto es el siguiente :
 

"Los cinco soles divinos
nacieron en Salamanca:
en la villa de Medina
los Cuerpos Santos se llaman.
El día cinco de julio,
vinieron muy madrugados
los mártires a Medina
por un camello guiados.
Y al amanecer la mora
oía una campanilla,
eran los Santos Mártires
que venían a esta villa.
Guiados por un Camello
hacia aquel Convento santo
Román venían diciendo
esos soles soberanos.
Al llegar a aquellas puerta
de aquel hermoso convento,
las puertas se abrían solas,
los Santos quedaron dentro."

Foto: Toro Jubilo ya embolado en Medinaceli fuente: 20minutos.es
 

El camello volador, según esta tradición, cayó muerto ante la puerta del convento y de su vientre salieron las reliquias de los Cuerpos Santos, que fueron guardadas en dicho convento y que actualmente se encuentran en la colegiata, destacando un hueso de 1.60 metros y que muy probablemente no sea sino uno fosil perteneciente posiblemente a uno de los elefantes prehistóricos de los cercanos yacimientos paleontológicos de Torralba del Moral y Ambrona, al igual que se tienen por reliquias en diversos lugares de Europa a fósiles de dinosaurios.

Rabal menciona igualmente que algunos creían que las reliquias fueron traídas por los cristianos que huyeron de Toledo ante el avance sarraceno y que trasladarían también la mítica Mesa de Salomón. "Además venía con las reliquias una campanilla milagrosa, que se deshizo para hacerla mayor, y existe hoy conservando la virtud de apaciguar las tempestades", agrega este historiador clásico soriano .

Otra versión de la leyenda habla de la llegada de tales reliquias en tiempo de los godos a la iglesia de San Román, guardados en un carro tirado por dos bueyes sin guía que "ipso facto" cayeron muertos . Una tercera versión señala que los Cuerpos Santos fueron transportados por un toro con candelabros encendidos en los cuernos , cristianización evidente que intenta legitimar al Toro Jubilo.

Nicolás Rabal reconoce que no se sabe ciertamente el nombre de los Cuerpos Santos que la tradición y el Martiriologio Romano llaman Santos Arcadio, Pascasio, Probo y Eutiquiano, mártirizados en Africa por los vándalos arrianos del rey Genserico, siendo Paulino un niño y hermano de Pascasio y Eutiquiano que tras ser azotado por no renegar de la fe cristiana fue convertido en esclavo.

Sobre la veracidad de estas leyendas no puedo por menos que unirme al sarcasmo e ironía de un cantar de Medinaceli, que viene al caso: "Yo he visto volar un buey y en lo profundo del mar/ y a una torre andar a gatas/ y a un burro pelar patatas".

En cuanto al simbolismo del Toro Jubilo, hay que sumar los símbolos del toro y del fuego, sobre los que ya hemos hablado en diversas ocasiones, así como lo relativo a la eucaristía pagana que supone el comer sus viandas .



Enlaces de interés:
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Bibliografía:
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Medinaceli. El toro jubilo. Lectura Antropológica.
José Antonio Martín de Marco. Ochoa Editores, Soria, 2008

 

 












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